EDP MARATONA DO PORTO

LA CARRERA

  • Nombre: Maratona do Porto EDP
  • País: Portugal
  • Fecha: 8 de noviembre de 2.020
  • Asfalto:
  • Recorrido: Exigente
  • Primera edición: 2.004
  • Récord: 02h 09m 05s
  • Distancia: 42.195 metros

OPORTO

OPINIONES CLIENTES

Gran experiencia correr el maratón y viajar con mi familia de la mano de Fernando Pineda. Próximo destino Nueva York!

Demetrio

Una preciosa y acogedora ciudad. Tras una dura carrera, fue toda una satisfacción personal llegar al Queimódromo y tener mi ansiada medalla, y por supuesto mi masaje y mi cervecita. Muy bien organizado. Gracias Fernando por la asistencia y por tu experiencia.

Paco

OPORTO

HISTORIA DEL MARATON

OPORTO, UN MARATÓN CON UNA ORGANIZACIÓN EXCEPCIONAL.

En el mundo del running, el Maratón de Oporto, es considerado como el mejor organizado de Portugal.

El 8 de noviembre, celebrará su 17ª edición, donde sus organizadores seguirán ofreciendo, como viene siendo habitual, un servicio de excelencia. Se espera que más de 15.000 atletas de clase mundial participen en el evento.

El recorrido del Maratón de Oporto, bajo  su aparente perfil llano que recorre la desembocadura del Duero, se esconde un trazado de sucesivos y pequeños toboganes. El río es el gran protagonista de una carrera que recrea la ruta de los seis puentes que decoran esta colorida ciudad.

La ruta es ideal y adecuada para lograr una buena marca, ya que se ha corrido en 02h 09m 51s, lo que representa la segunda mejor marca realizada en el país.

La carrera discurre por la zona litoral y el centro urbano de la ciudad. Se trata de un recorrido muy atractivo, tanto por la belleza del entorno (horizonte oceánico, riberas del Duero), como por su trazado, ya que su diseño, con una subida en el primer kilómetro seguida de algunas bajadas, hace que los maratonianos lleguen al ecuador de la prueba descansados y puedan mejorar fácilmente sus tiempos. El resto del recorrido es totalmente plano, excepto los últimos 800 metros que son en subida.

 

Si se analiza su perfil, hay una cuesta en la salida, otra en la mitad, quizá a la altura del puente de Dom Luis, y un último repecho antes de acceder al Queimódromo, la zona del parque da Cidade donde se ubica la meta.

La realidad es que la carrera es un continuo sube y baja, con un perfil en forma de serrucho configurado por múltiples y pequeñas tachuelas, y decorado en numerosos tramos de la prueba por incómodos adoquines de diversos tamaños, algunos de ellos, no todos, sorteables subiéndote a la acera.

El momento más emotivo para un runner es antes de llegar de nuevo al puente de Dom Luis, por la muralla Fernandina, con la catedral al fondo, pasando debajo del túnel da Ribeira. Sin duda uno de los momentos más emotivos de la carrera pues en el túnel, completamente oscuro, sólo se iluminan media docena de televisores donde una y otra vez se repite la mítica escena de la carrera por la playa de la película Carros de Fuego con la música de Vangelis sonando. Todo un detallazo para subir la moral de los corredores.

Este es el único tramo que se aleja del agua desde que nos pegamos a él a la altura del Castelo do Queixo. Tras salir del túnel por la rua Don Infante Henrique, y pasar junto al Palacio de la Bolsa y la Iglesia de San Francisco, regresaremos a la vera del río para desandar el camino que hicimos en la ida.

Si se analiza su perfil, hay una cuesta en la salida, otra en la mitad, quizá a la altura del puente de Dom Luis, y un último repecho antes de acceder al Queimódromo, la zona del parque da Cidade donde se ubica la meta.

La realidad es que la carrera es un continuo sube y baja, con un perfil en forma de serrucho configurado por múltiples y pequeñas tachuelas, y decorado en numerosos tramos de la prueba por incómodos adoquines de diversos tamaños, algunos de ellos, no todos, sorteables subiéndote a la acera.

El momento más emotivo para un runner es antes de llegar de nuevo al puente de Dom Luis, por la muralla Fernandina, con la catedral al fondo, pasando debajo del túnel da Ribeira. Sin duda uno de los momentos más emotivos de la carrera pues en el túnel, completamente oscuro, sólo se iluminan media docena de televisores donde una y otra vez se repite la mítica escena de la carrera por la playa de la película Carros de Fuego con la música de Vangelis sonando. Todo un detallazo para subir la moral de los corredores.

Este es el único tramo que se aleja del agua desde que nos pegamos a él a la altura del Castelo do Queixo. Tras salir del túnel por la rua Don Infante Henrique, y pasar junto al Palacio de la Bolsa y la Iglesia de San Francisco, regresaremos a la vera del río para desandar el camino que hicimos en la ida.

Antes de pasar bajo el puente de Arrábida pasaremos por el kilómetro 35 y a partir de ahí nos esperan largas avenidas hay numerosos avituallamientos y tantos plátanos y naranjas partidas como agua. El camino de vuelta, tras pasar por los dos castillos, el de Foz y el del Queijo, nos llevarán de nuevo a pasar por la contra salida, luego junto a la escultura de la anémona, desde se inicia un último repecho por la estrada da Circunvalacio que nos llevará de vuelta al Queimódromo donde se ubica la esperada meta.

Paralelamente, el día de la maratón se disputan otras dos carreras. Por un lado, una prueba de 15 kilómetros, denominada Family Race, que comparte salida y los casi 13 kilómetros iniciales de la maratón, y por otro la Fun Race, una marcha o caminata con una distancia de 6 kilómetros que consiste en dar una vuelta al perímetro del parque, pero en sentido inverso al que lo hacen las otras dos carreras y cuya salida se produce una hora y media después.